Reseña de «Introducción a la Geopolítica»

Reseña de «Introducción a la Geopolítica»

Compartimos una reseña del libro Introducción a la Geopolítica de Bárbara Loyer, publicada en el Vol. 13 Núm. 2 (2022), de Geopolítica(s). Revista de estudios sobre espacio y poder, publicada por la Universidad Complutense de Madrid.

Reseña de Lorenzo López Trigal, Catedrático de Geografía humana y politólogo

La profesora Loyer es bien conocida en el ámbito de la Geopolítica por su pertenencia al grupo que lidera Yves Lacoste a partir de Hérodote. Revue de Géographie et de Géopolitique y del Institut francais de Géopolitique en la Universidad París 8, del que Loyer ha sido directora en la década anterior, así como por ser autora de ciertas obras relevantes en este mismo campo: Géopolitique du Pays basque, 1997, Géopolitique de l’Espagne, 2006 o L’Espagne en crise(s), 2015, que la convierten en una experta de los fenómenos identitarios nacionalistas en la España actual.

El volumen reseñado ha sido editado, primero, en la colección prestigiosa de monografías de Geografía de Armand Colin y, tres años después, traducida al español con alguna revisión respecto de la obra originaria, lo que supone una aportación de tipo esquemática, con unos objetivos didácticos basados en la tríada habitual de conceptos, métodos y casos (focus), acompañado de algunos documentos gráficos y de lecturas aconsejadas.

Loyer muestra de entrada su preocupación por el razonamiento geográfico y los métodos del análisis espacial en el estudio de los fenómenos políticos, de las rivalidades del poder y de las estrategias, siguiendo la línea “lacostiana”, que la diferencia de la geopolítica crítica de origen anglosajón, más enfocada al discurso, el lenguaje y las prácticas del poder. Línea esta de la Geopolítica francesa que se viene reflejando bien en las reflexiones de la revista Hérodote desde 1976 en campos de estudio muy variados, partiendo de que “el objeto de la Geopolítica no es el espacio en tanto tal sino las rivalidades y las maniobras que desarrollan grupos antagonistas” (p.15).

La obra se divide en tres bloques que abordan el método geográfico; conceptos y problemáticas; así como cuestiones de Geopolítica local y los riesgos. De este modo, a la consabida expresión “concepto y método de la asignatura”, la autora invierte el orden, comenzando por un primer bloque dedicado a la metodología y los diferentes niveles de análisis y escalas espaciales que forman parte del saber y explicación geográfica, y los pasos a dar son los de analizar escalarmente y adoptar una vía multidisciplinar a fin de facilitar la crítica.

El núcleo del primer bloque se centra, de un lado, en las “representaciones geopolíticas”, bien sean estas representaciones geográficas donde se utiliza la toponimia en lugar del gobierno del Estado, por ejemplo, la expresión “Cataluña contra Madrid”, en lugar de “los separatistas catalanes contra el Gobierno español” (p.53). Como también representaciones cartográficas, como se me ocurre ejemplificar en la imagen venturosa de “los Paísos catalans” o la del “País leonés”, agrupando regiones o provincias. A este propósito de las representaciones, analiza sucintamente Loyer las referidas a la crisis de las banlieues en Francia o el problema de la sequía y la política de los trasvases en España. En otro orden, con la Nación como mayor representación geopolítica entra en juego la conocida Teoría del Choque de civilizaciones de Samuel Huntington, “expresión trufada de contraverdades manifiestas y delimitación arbitraria” (p.64) para explicar los constantes cambios en la historia, aunque exitosa después de los atentados e ideologías islamistas en el tiempo actual.

La relevancia de los “actores” que intervienen en los fenómenos geopolíticos y elaboran estrategias, es, de otro lado el tema que cierra este bloque. La expresión acteurs d’encadrement, que designa a todas las personas que actúan en función del lugar que se les atribuye en el sistema político y social (p.70), como son los actores asociativos, económicos, mediáticos serán analizados por Loyer en distintos lugares de referencia del mundo actual: en Chechenia, Congo, Kurdistán, añadiendo los actores del ciberespacio, como ocurriera en la Primavera Árabe de 2011.

Por último, en este mismo bloque inicial, se aborda la elaboración de “escenarios geopolíticos” y los lleva al caso del tribalismo en Libia, o en especial a la cuestión de ¿qué puede pasar en Cataluña?: escenarios a) agravamiento entre españoles y entre catalanes; b) inestabilidad permanente; c) apaciguamiento en el marco constitucional español a medio y largo plazo (p.81).

En un segundo bloque, se revisan los Conceptos en torno a territorio, frontera, guerra, y democracia. De los que se derivan otros como “soberanía” o poder de decisión y control efectivo en el seno de un territorio, del que carecen territorios como Palestina y Sáhara occidental.

El concepto de “frontera”, tratado como línea de frente y perímetro de las naciones, siguiendo a Michel Foucher, pero no la frontera como región, abierta a la cooperación transfronteriza de gobiernos y sociedades, lo cual es un vacío de tratamiento, al menos sorprendente, en una Introducción a la Geopolítica.

La “guerra” y las “lógicas de la guerra”, visionadas en el caso de la Guerra Fría y la representación de la amenaza comunista para el mundo occidental; el de las “guerras civiles”, o el de las “guerras revolucionarias religiosas contradictorias”, contradictorias de diferentes grupos yihadistas en Siria, Irak, Nigeria.

Por último, democracia y geopolítica a través de las elecciones y la evolución espacial del voto y sus motivaciones en los diferentes comicios y escalas; de la gobernanza territorial y la descentralización, o de la identidad de un pueblo en minoría. En este último supuesto, se aborda de nuevo como estudio de caso el de la representación geopolítica del “pueblo catalán”, “mal enfocada en los medios de comunicación (Cataluña frente a Espala) cuando según el voto en 2015 hay una división por mitad entre los electores ante el separatismo (…) y es un episodio de ceguera mediática a la luz de la palabra democracia” (pp.167-168).

En fin, el bloque tercero aborda la Geopolítica local o interna con una selección de temas en relación con la ordenación territorial, la justicia social, la cohesión o también las elecciones, en los que entran en juego lógicas de actores en función de intereses y objetivos de tipo económico, político, residencial, patrimonial o ecológico. De lo cual se derivan problemas como la segregación territorial o urbana, casos de Estados Unidos y Francia, o se plasman en la geopolítica electoral, caso del Líbano.

El análisis geopolítico de los riesgos cierra esta obra, a mi modo de entender de una forma algo precipitada y sucinta, poniendo sobre la mesa la mundialización de las actividades de las grandes empresas y discurriendo sobre el riesgo-país y el riesgo-territorio, presentando una evaluación de los riesgos en Libia1.

La escuela de Yves Lacoste se ve bien reflejada en esta reciente obra de una de sus discípulas más veteranas, la profesora Barbara Loyer, que junto a su colega Béatrice Giblin, han pilotado en las dos últimas décadas las investigaciones y actividades del conocido grupo parisino. Escuela ya veterana y hasta cierto punto heterodoxa en el ámbito de la geografía francesa, pero de cuyos resultados se han alimentado otros grupos de geógrafos y politólogos de Francia y otros países europeos. La lectura de la obra reseñada nos aproxima en gran medida a esta excepcional labor en pro del razonamiento geográfico y geopolítico en particular.

Lorenzo López Trigal Catedrático de Geografía humana y politólogo

Email: l.trigal@unileon.es

1 Véase el dossier “La Libye, géopolitique d’un chaos” de la Revue Hérodote, nº.182, 2021.
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