Piedad Ruiz Castillo en Efeminista (Agencia Efe)

Piedad Ruiz Castillo en Efeminista (Agencia Efe)

FUENTE. AGENCIA EFE (EFEMINISTA)

Aquí os dejamos un extracto de una interesantísima entrevista realizada por Carmen Sigüenza (Agencia Efe) para EFEMINISTA a Piedad Ruiz Castillo, autora del libro La culpa en la mujer. Una emancipación pendiente.


«Dejar de confundir el apego con el maltrato es una emancipación pendiente»

Piedad Ruiz Castillo

«Desde Eva, la culpa tiene nombre de mujer (…) La mujer es madre, cuida, ama y desea y es condenada por ello a la culpa ¿Podemos afirmar que esto es ya el pasado? ¿Qué huellas perduran?» se pregunta la psicóloga clínica y psicoanalista Piedad Ruiz Castillo en su libro «La culpa en la mujer. Una emancipación pendiente«.

Una obra publicada por Síntesis «dirigida a todas las mujeres en general y a las victimas de la violencia de género en particular, y a todos los profesionales que desde los distintos dispositivos institucionales acogen a estas mujeres, ya sea en los servicios  sociales, en la atención psicológica o en el ámbito policial o judicial». Así lo explica Ruiz Castillo quien precisa que en el caso de las mujeres maltratadas la culpa puede entorpecer su salida del maltrato e incluso su poder de recuperación.

Efeminista ha hablado con Ruiz Castillo quien dice que el hecho de que las las mujeres puedan amar «sin el daño de esa carga milenaria de la culpa y la vergüenza y puedan gozar de su sexualidad sin confundir el apego con el maltrato, es todavía una emancipación pendiente».

P.- “La culpa en la mujer. Una emancipación pendiente”. Podría explicar el título del libro y este subtítulo. ¿Cuál sería la emancipación pendiente?

R.- La culpa por ser mujer, por tener un cuerpo de mujer, atraviesa la historia de la humanidad y la vida de cada mujer. Esa determinación sociocultural milenaria que el sistema patriarcal ha impuesto a la mujer se manifiesta en toda su crueldad en las víctimas de violencia de género. La mujer maltratada, no siendo en absoluto culpable del maltrato del que ha sido víctima, sin embargo, ha de tener el valor de enfrentar qué culpas han recaído sobre ella, no sólo aquella que proviene de su medio sociocultural y de la culpabilización sistemática implícita en el maltrato y no sólo aquella que procede de su propia familia y entorno, sino además de aquella que le es más singular y que tiene su origen en cómo ha respondido a la culpa en sus vivencias más personales.

En mi libro nombro con la palabra “afán” la vehemencia incansable del sistema patriarcal en atribuir “el dominio, la razón y el poder” al hombre y el “apego y la responsabilidad de la vida afectiva” a la mujer. Las mujeres, gracias a la lucha también incansable de los movimientos feministas, han cuestionado la primera atribución, pero nos queda mucho que luchar respecto de la segunda.

«Que las mujeres puedan amar sin el daño de esa carga milenaria de la culpa y la vergüenza, que puedan gozar de su sexualidad sin confundir el apego con el maltrato, es una emancipación pendiente».

P.- El sentimiento de culpa ha recorrido la vida de las mujeres a lo largo de la historia. ¿Hasta qué punto este concepto de culpa que analiza hace que una mujer no pueda salir del maltrato?

R.- La razón por la que he escrito este libro es precisamente para advertir a las mujeres en general y, sobre todo, a las maltratadas y a todos los profesionales que las atienden institucionalmente, que es necesario que una mujer discrimine todo ese cúmulo de culpas, pero sobre todo que pueda distinguir entre esa culpa sociocultural que Freud llamó culpa superyoica con una fuerte carga persecutoria y la culpa que cada sujeto, hombre o mujer, ha de tomar a su cargo por el hecho mismo de desear en su condición moral y que el psicoanalista Francisco Pereña denomina culpa subjetiva. El problema es que la mujer al haber sido anulada en su deseo, ha quedado sólo en manos de la culpa superyoica que ha recaído sobre ella por el hecho de ser mujer, con su terrible carga de deberes persecutorios.

La psicóloga clínica y psicoanalista Piedad Ruiz Castillo.

P.- ¿Es el apego y esa capacidad de comprensión atribuida a la mujer a lo largo de la historia una trampa? Usted se pregunta ¿podrán las mujeres no confundir su afán de apego con el daño y el maltrato sufrido en nombre del amor?

R.- Como acabo de decir, la culpa superyoica como aliada del sistema patriarcal privilegia la idealización y la pertenencia. Cuando la mujer es anulada en su deseo no le queda otra salida que idealizar al hombre y su poder de protección, mientras ella sostiene la vida afectiva como su único lugar en el mundo y lo que da sentido a su vida. De ahí, la importancia que cobra la lucha por la igualdad de derechos para que una mujer pueda encontrar su lugar en el mundo y desarrollar todas sus capacidades intelectuales, creativas y sociales y, sobre todo, su deseo que no es otra cosa que su capacidad de elección para no quedar atrapada en las innumerables tramas de dependencias en las que la culpa bascula de la deuda al castigo y al daño.


Para leer la entrevista entera pinchar en este enlace.

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